lunes, 11 de febrero de 2013

Un verdadero amigo

¿Nunca habéis tenido un sueño? Algo que hayáis deseado siempre. El deseo que pides cada vez que oyes la frase “pide un deseo”. El deseo que pides cuando se te cae una pestaña, cuando soplas las velas de tu cumpleaños, cuando tiras una moneda a un pozo… el mismo deseo siempre. Yo antes tenía un amigo, un hermano, una de las personas más importantes de mi vida, la persona que reía con mis risas y lloraba con mis lagrimas. Y un día, sin darme cuenta se marchó; o eso creyeron todos. Se había empezado a juntar con otra gente, se estaba olvidando de sus amigos, y se fue… desde aquel día yo siempre pedía el mismo deseo: que ÉL volviera, que estuviera a mi lado, que me ayudara como antes, que me llamase por teléfono y nos pasáramos horas charlando; como en los viejos tiempos, como habíamos estado siempre. Pasaron los años y no volvía, y yo ya estaba empezando a perder la esperanza. Todos me decían que se había olvidado de mí, que ya no iba a volver; y la verdad es que yo también empecé a pensarlo. Yo había pasado por los peores momentos de mi vida, y él no había estado allí para ayudarme, y yo no podría continuar así mucho tiempo más. Pero sin embargo había algo que me mantenía con la esperanza de que volviera, porque me había demostrado que no se olvidaba de mí tan fácilmente. Nos peleamos porque intenté retenerlo para que no se fuera, y mientras yo me deprimía porque no nos hablábamos, él le iba preguntando a mis amigos que cómo estaba yo; mi novio me dejó y todos mis amigos me dieron de lado, todos menos ÉL, cuando yo estaba completamente sola, llegó y me dijo: “tranquila, que yo estoy aquí.”. pero lo mejor llegó este año: no se ha olvidado de mí en ningún momento; me ha hecho promesas que más tarde a cumplido, me ha hecho feliz, me ha protegido, y aunque me advirtió para que no sufriera y yo no le creí, luego no me lo reprochó, sino que me ayudó a secarme las lagrimas. Y fue en ese momento, ese instante en el que me encontré que había pasado de estar llorando de tristeza, a estar llorando de emoción porque me di cuenta de que había vuelto, que estaba aquí, que no se había olvidado de mí. Todos decían que no volvería, todos aseguraban que me había olvidado; y sin embargo yo creí en él, yo soñé que volvía, yo fui la que pidió todos esos deseos para que volviese, la que se quedó hasta las tres de la mañana hablando con él para que no se olvidara de que su lugar estaba aquí, la que no hacía nada por las tardes porque prefería ayudarlo a él… fui yo la que soñó, y ha sido a mí a la que se le cumplió su sueño hace exactamente un mes, cuando una simple llamada de teléfono que recibí justo antes de meterme a ducharme, cambió el curso de las cosas. Cuando cogí el teléfono como cualquier persona normal y lo colgué como la persona más feliz del Universo; porque en ese tiempo en el que estuve hablando por teléfono, esos 35.32 minutos que estuve hablando con ÉL, se habían convertido en los más felices de mi vida: SE HABÍA CUMPLIDO MI SUEÑO. Aquello que había estado tanto deseando, aquello por lo que había luchado tanto, había dado resultado. Y yo sabía perfectamente que ese sueño no se iba a romper jamás, que había llegado para quedarse, y que desde entonces las cosas no volverían a ser iguales; y no lo han sido. Y ahora soy la persona más feliz del mundo, teniendo a su lado a un amigo que la defiende porque es el único con derecho a meterse con ella, teniendo alguien que es capaz de sacarte una sonrisa hasta en el día más negro. Pero hay que saber soñar, y tener paciencia, y no tirar nunca la toalla; y llegará el día en el que ese sueño llegue, y llegue para no irse jamás.

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