lunes, 13 de enero de 2014

El Portal hacia los Sernios

Capítulo 14

 

Intento salir de la cama sin hacer el menor ruido pero cuando estoy a punto de salir Erik me abraza y me tira de nuevo a la cama.

 

-¿Intentabas escapar?

-No, intentaba ir a preparar algo de desayuno.

-Eso no estaría nada mal pero antes dame unos besos de buenos días ¿no?

-Claro que sí.

 

Me acerco a su boca y dejo que mis labios sean los que hablen por si solos. Erik me abraza y acaricia mientras yo juego con su pelo. De repente se pone sobre mi e intensifica sus besos, intento resistirme pero no puedo. Simplemente no quiero.

 

-Erik, tengo que bajar.

-No hace, falta, todavía no tengo hambre.

-Venga no vamos a estar todo el día aquí encerrados.

-Tienes razón, deberíamos darnos una ducha.

-Ajajá, ¿qué tal si tú te vas duchando mientras yo preparo algo de desayuno?

-¡Vaya! Cómo se nota que no eres ecologista, hay que ahorrar agua pero tiene razón.

-Bueno, las toallas están en ese ropero.

-Gracias.

 

Observo desde la cama cómo se levanta y rebusca en el ropero. Después se acerca a mí y me da otro beso y otro hasta que ya me levanto y lo dejo en la puerta del baño. Le miro y me hace una seña para que entre pero lo que hago es marcharme. Ahora toca intentar que las chicas no se den cuenta de que él está aquí.

 

Mi móvil suena y me despierta… ¡con lo a gusto que estaba durmiendo! En fin a largo la mano y lo cojo, es James:

 

-Buenos días dormilona.

-Lo eran hasta que alguien hizo que tuviera que abrir los ojos…

-Vaya ¿te gusta dormir eh?

-¿Y a quién no?

-También es verdad… Bueno entonces ¿quedamos?

-No sé… ¿qué hora es?

-Son las diez y media.

-Puff...  Vale y ¿qué haríamos?

-Quiero que vengas a comer a mi casa con mis padres.

-¡¿Qué?!

-No te asustes… es que mi madre le contó algo de lo de ayer a mi padre y ahora dicen que quieren conocerte.

-James… no sé…

-Venga por favor, hazlo por mí. Y te juro que haré lo que quieras.

-¿Lo que quiera?

-Cualquier cosa.

-Está bien, nos vemos en la parada a la una y media.

-¡Sí! Gracias preciosa y no olvides ponerte guapa.

-¿Me estás llamando fea?

-No… pero quiere que estés aún más guapa.

-Adiós James y no se te ocurra llamarme un fin de semana a esta hora ¿eh?

-¿Por qué?

-Pues porque lo más probable es que no te responda.

-Entendido, gracias de nuevo y no lo olvides “ojazos te espera”.

-Pero qué creído eres James… adiós anda.

 

Miro el reloj del teléfono y me río… Mis pies rozan el suelo sin ganas y abro las puertas del ropero cuando de repente miro el calendario… Es trece, tendría que volver pronto pero eso no me impedía pasar parte del día con James… Me fui al baño y me di una ducha rápida. Después me puse mis vaqueros, la blusa blanca y la rebeca gris, hoy hacia frío así que me puse el pañuelo blanco, el pelo lo tenía algo rebelde por lo que me decidí por una bonita trenza a un lado y para terminar mis pendientes de perlas.

 

-Bueno y ¿desde cuándo sabías que era una Irisa?

-Desde que vi tu tatuaje y la pulsera, hay pocas chicas que lleven un talismán.

-Vaya… y ¿alguien más sabe lo que eres? Me refiero que eres guardián.

-Saberlo al cien por cien no… pero James tiene una ligera idea de que en mi familia somos algo especiales y sobre todo desde que mi padre murió hace unos años.

-Lo siento mucho.

-No pasa nada, ya lo tengo superado. Desde que murió sus poderes pasaron al siguiente guardián, o sea a mi. Pero lo tuyo es peor.

-¿Cómo que lo mío es peor?

-Bueno, todos los guardianes conocemos la historia de las herederas de Birka.

-De eso quería hablarte. ¿Quiénes son?

-¿De verdad no lo sabes?

-Mis hermanas y yo hemos estado buscando en los libros de Sofía pero solo encontramos una leyenda, la de las herederas. Además yo… he estado recibiendo notas de Birka…

-Supongo que querrá la perla.

-¿Pero de qué perla habla todo el mundo?

-No estás muy informada sobre tu historia ¿eh?

-Nick hace como cosa de un año que soy Irisa, apenas estoy empezando y lo primero que me encuentro es con una tal Birka que intenta conseguir una perla.

-Vale, vale. Tampoco te enfades conmigo. A ver, esa perla contiene todo los poderes de Birka, cuando fue destronada la única forma de salvarse era mantener su poder oculto dónde nadie pudiera destruirlo. Se dice que lo ocultó en una perla y que esta fue entregada a sus tres hijas antes de que ella desapareciera… A las niñas las encontraron escondidas en lo más profundo del bosque de Sernia protegidas mediante un conjuro, la perla las protegía de cualquier daño. Intentaron matar a las herederas pero alguien habló a su favor y prometió hacerse cargo de ellas. De eso no se sabe nada más salvo que, según me contó mi padre hay una leyenda que habla del regreso de Birka…

-¿Su regreso?

-Sí, dicen que cuando sus tres hijas sean de una vez Irisas la perla volverá a ellas para que estas puedan devolverle a su madre sus poderes y reinar de nuevo en Sernia.

-Vaya…

-Sí pero hace unos meses que la perla desapareció por lo que tenemos que encontrarla antes de que las hijas de Birka hagan uso de esa magia.

-Si te digo la verdad cada vez me gusta menos Birka… A ver, si era tan mala ¿porqué protegió a sus hijas? Porque si les dio todo su poder, ella quedó totalmente indefensa… Lo que hizo fue salvarlas de una muerte segura.

-Ya pero lo hizo para que algún día pudiera volver.

-No sé Nick… Necesito un abrazo ¿me das uno?

-Eso ni se pregunta… Ven aquí anda.

 

Me dejé acurrucar en los brazos de Nick, dejando que su perfume impregnara cada una de mis células, adoraba la sensación de estar junto a él. Acerqué mis labios a los suyos y ambos dejamos que aquel beso hablara por nosotros.

 

-Jessei, ¿cómo has dormido?

-Bien pero cuando llegué me di cuenta de que te habías dejado la televisión encendida.

-Ah… ¡sí! Es que había una película que me gusta mucho.

-¿Cuál?

-Esto… era…El diario de Noa.

 -Vaya pues no es muy divertida que digamos, más bien es triste, un drama romántico.

-Ya… es que después pusieron…Esto es la Guerra.

-Ah, sí me gusta mucho esa película.

-Bueno te dejo que voy a desayunar a mi cuarto.

-¿Tanto?

-Es que me desperté con hambre.

-Ya pero es que llevas un café, dos zumos, seis tostadas, dos bols de frutas del bosque y tres cruasanes.

-Te lo acabo de decir, tengo hambre. Venga y si vas a salir no te olvides que a las seis nos prepararemos para ir a Sernia.

-Es verdad… bueno, no creo que salga hoy.

-Por cierto… fui al buzón y había un paquete para ti.

-Vale…

-Venga nos vemos.

-Hoy estas rara Sofía.

 

Abro el paquete y lo primero que encuentro es un libro rodeado de flores en color rosa, lila y turquesa. Miro el título del libro y sonrío “Una flor más”… Es el título que le dije a Bobby que le pondría a un libro si pudiera. Lo abro y dentro encuentro un trozo de papel en el que hay escrito algo: “Necesito que me perdones… mas si no lo haces mi corazón al morir seguirá errante buscando el perdón y a su vez tu corazón”.



Álvaro

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